Novedades

Novedades de la Sección






El título con que convocamos a asistir a las Jornadas de la EOL Sección Santa Fe guarda una deliberada semejanza con el de las próximas Jornadas anuales  de la EOL: Fantasmas, ficciones, mutaciones. El psicoanálisis y sus relaciones con la realidad. Formamos parte del país del psicoanálisis de la orientación lacaniana y porque es a través de coincidencias parciales y sesgadas que elegimos incidir en la conversación analítica de 2017.

Nuestra intención está al descubierto en la imagen misma del afiche. Aunque quizás sea prudente explicarla. En una época tan proclive a denostar el estatuto de las imágenes, suelen pasarse por alto las astucias y complejidades de las que son capaces.  Por ejemplo, tomemos “La condición humana”, el conocido cuadro de Magritte en que aparece. Lacan echa mano de esta obra para destacar lo que en el mismo hay de juego. El juego de la imagen que muestra en el marco de una ventana un cuadro que representa exactamente el paisaje que está frente suyo. Busca así discernir más elocuentemente que la función del fantasma es doble. Por una parte, lo que en el fantasma hace a la estructura en la medida en que sirve como marco de ventana del deseo, y por otra, sirve de soporte de los espejismos subjetivos (tal como lo muestra el lienzo de Magritte, del que nunca estaremos seguros si reproduce o no “exactamente” lo que oculta del paisaje. De allí que Lacan concluya: “[En] el punto donde tocamos en el fantasma el objeto a como el bastidor, la función del fantasma en la economía del sujeto es la de soportar el deseo en su función ilusoria”.

Esta cita corresponde exactamente al epígrafe de las próximas Jornadas anuales  de la EOL. ¿Entonces, qué viene a añadir la imagen que la EOL Sección Santa Fe pone como alternativa a la de Magritte? Su afiche y los ejes temáticos quieren subrayar un tercer borde. Ya no solamente el borde estructural de la ventana del deseo, ni el borde de la función ilusoria, sino el borde de la contemporaneidad. Es decir, aquél que empuja y habilita a la subjetividad tanto a la mutación sintomática como al aggiornamento de sus lazos sociales.

Desde luego, las imágenes montadas en un afiche nunca son unívocas. Así, corremos el peligro de que la nuestra, pintada por el artista polaco Pawel Kuczynski, sea vista como una denuncia apocalíptica del papel de internet en esta contemporaneidad. Como si se tratara de un rechazo nostálgico a la navegación digital, en defensa de un retorno a un tiempo (¡que desde luego nunca fue!) en que la humanidad habría tenido un contacto a cielo abierto con el brillo de las estrellas. Lo que en cambio esperamos, es que la imagen de Kuczynski haga ver la presencia de los tres bordes del fantasma. El borde estructural ─nuevamente representado allí por el marco de una ventana─ el borde ilusorio de los espejismos subjetivos, porque, tal como lo muestra Kuczynski, nunca estaremos seguros de si el fragmento de cielo mostrado en la pantalla reproduce exactamente o no el trozo de cielo que el bulto de la notebook impide ver: ¿está realmente allí detrás ese manojo de estrellas que vemos en la pantalla?- y el que más nos importa: el borde de la contemporaneidad.  Este último, ¿Dónde está? No está en el marco de la ventana ni el bastidor de la pantalla, sino, más sutil y poderosamente, en el hilo del cable. Ese cable que, para hundirlo y/o para acogerlo, enchufa al parlêtre las ondas de su tiempo. El enchufe, el cable y el bote de navegación corresponden a una dimensión otra por la que la estructura y las ilusiones del sujeto son arrojadas a las calles de la historia, quedan prisioneras en la jaula de las instituciones de la siempre inestable contemporaneidad que le toque en suerte habitar.

Esperamos, también, que nadie concurra a nuestras Jornadas esperando escuchar  un psicoanálisis reactivo a  toda novedad, ajeno a los nuevos firmamentos y a preguntarse con qué nuevos semblantes y ficciones habremos de caminar y “navegar” hoy.

No se trata de rechazar ni de homenajear a nuestro tiempo, sino de pensarlo acorde a los principios mismos del psicoanálisis. Principios que fundamentan nuestra práctica y permanecen en el tiempo. En su escrito “La Familia”, de 1938, Lacan advierte y reflexiona a propósito del declive de la función paterna y de la devaluación de la autoridad en todas sus versiones.

Ese declive será interrogado por Lacan a lo largo de toda su enseñanza avanzando cada vez más en las consecuencias que del mismo se desprenden. Como lo indica J.A. Miller, este hecho produce como efecto una inversión de perspectivas pues ya no son los ideales los que predominan en las organizaciones sociales, sino que el objeto a ha tomado su relevo quedando elevado al cenit social. (1)  

La prevalencia del goce sobre el ideal que marca la sociedad contemporánea no deja de tener incidencias propias en la cura analítica.

Dicha  mutación  no significa que el Ideal haya desaparecido. En todo caso lo que no está más es el Ideal como Uno, el gran Otro social voló en pedazos y en su lugar aparecen una multiplicidad de ideales y de lugares cambiantes, líquidos. Ninguno de ellos logra ser suficientemente sólido y estable generando identificaciones débiles que no amarran suficientemente al sujeto.

Así como han cambiado los semblantes estructurantes de la subjetividad, han cambiado también las formas de presentación de los síntomas. Presentaciones que no dejan de interrogar el problema del diagnóstico en nuestra clínica y por lo tanto el lugar que conviene para el analista en la dirección de la cura.

La separación clásica de las categorías de neurosis y psicosis ya no resulta suficiente para orientarnos. Un sujeto puede inventar otra cosa que el Nombre del Padre para mantener su mundo ensamblado. Puede sostenerse en una articulación  o red de semblantes que le permite ordenar su relación con el goce del cuerpo. Es lo que Lacan llama sinthome, generalizando su función en las diferentes estructuras clínicas.

Por otra parte, la psiquiatría de nuestra época ha clasificado bajo el término de trastornos diferentes síndromes que asociados a la eficacia medicamentosa vienen a constituir la nueva nosología psiquiátrica. Caracterizada por  la verificación experimental y  por su referencia a las ciencias básicas en lo que hace tanto a la etiología como a los tratamientos que se implementan, pretende imponerse en los diferentes campos de la Salud Mental. Esta objetivación del síntoma sostenida en un criterio adaptativo, constituye un programa en el que la dimensión subjetiva desaparece. Como lo afirma Eric Laurent nos confrontamos con una perspectiva que alienta “el delirio de un síntoma sin inconsciente”. (2).

No alcanza con saberlo, es preciso que hagamos escuchar en los términos que convienen a cada contexto lo que el psicoanálisis tiene para decir sobre las diferentes problemáticas que afectan al sujeto contemporáneo.

Sabemos también que los síntomas y fantasmas cambian en función de la época. ¿Qué consecuencias tienen estas transformaciones en la práctica analítica? En la actualidad, ¿el analista no debería prestarse a encarnar un objeto libidinal bajo semblantes diversos y en contextos institucionales en los que antes no participaba? ¿De qué modo orientarse? ¿Cuáles son los principios que deberían constatarse en su práctica para poder seguir llamándola psicoanalítica? Siendo así, ¿qué es lo que del síntoma y del fantasma muta en una cura y qué es lo que no?

Son estos ejes y estas preguntas lo que nuestra próxima Jornada invita a conversar con los que concurran, tanto de los consultorios como de los diversos contextos institucionales.

Se proponen para ello los siguientes ejes temáticos:

:: La urgencia y el Otro contemporáneo
:: Toxicomanias y modalidades de lazos
:: Psicosis ordinarias y extraordinarias. Nuevas formas de la neurosis
:: Labilidades identificatorias en los jóvenes. Las nuevas sexualidades
:: Inhibición, síntoma y angustia en la época del Otro que no existe
:: Violencia y feminidad
:: Niños sobrediagnosticados:  ADD, TDAH, TGD, TEA
:: Pasiones biologizantes del siglo XXI
:: Lazos en el espacio virtual: Tinder, Instagram, Facebook, Snapchat, WhatsApp…
:: Síntomas que no hablan.  El autismo y la época
:: La práctica en instituciones y los impasses contemporáneos

(1) J. A. Miller, El Otro que no existe y sus comités de ética. 
(2) Eric Laurent, XV Jornadas Anuales de EOL.

Daniel Millas - Silvia Puigpinós - Gabriela Spina
Comisión científica

:: Bibliografía (clic en el vínculo)

Autor: Secretaría de la Sección