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Publicaciones sobre las Jornadas de EOL






Argumento

La identidad sexual es objeto de fuertes debates  en  el mundo contemporáneo. Ya sea por el empuje de quienes quieren cambiar de sexo, en una elección transexual,  por aquellos que padecen una alteración sexual desde su nacimiento y desean solucionarla adhiriéndose a uno u otro sexo, o por los que -sobre la base de una anatomía normal ─ valoran una indefinición entre lo masculino y lo femenino, la tendencia relativista contemporánea parece favorecer que todo sea válido respecto de la identidad sexual. Esto no sería posible sin la concurrencia de la ciencia, el cientificismo y el derecho.

Como ejemplo de esta tendencia no hay más que hacer un perfil en Facebook: ¡más de 50 identidades sexuales posibles!

¿Cuántos sexos hay? ¿Cuál es la diferencia que los determina? ¿Qué los define? ¿Cómo se orienta sexualmente un sujeto hoy? ¿De qué se sirve un sujeto para dar respuesta a esta pregunta? Para el psicoanálisis no es la anatomía la que marca el destino sexual sino la manera en que el ser hablante, macho o hembra, se posiciona ante el sexo. Para abordar la complejidad de la cuestión es imprescindible diferenciar el registro del semblante que determina la identidad de género, de la problemática del goce del cuerpo propio.

Son los modos de gozar y cómo se sirven del cuerpo del otro ─ si es que se sirven de él ─ los que determinan la posición sexuada en los seres hablantes.

Esto quiere decir que no todo del sexo se resuelve en el terreno de la identidad, pero tampoco por la vía del instinto sexual, que no existe en la especie humana determinando un saber escrito sobre cómo dirigirse al partenaire.  Ante esta falta de saber el sujeto busca nombrar su sexo a través de un conjunto abierto de semblantes. A partir del estallido del universal ya no son dos las posibilidades, sino tres, cuatro, cinco, etc.  Es así como la identidad de género brilla en nuestras sociedades.

A pesar de los intentos, el real del sexo escapa del plano de las identidades. Hay algo que no queda reducido  ni subsumido en los semblantes. A esto llama Lacan "no hay relación sexual", porque no hay ningún saber sobre el goce del Otro cuerpo.

No hay saber en lo real sobre la sexualidad, pero hay síntoma, que es ese arreglo que cada uno inventa para dirigirse al partenaire sexual.

Si en el instinto sexual se trata de un saber universal de la especie, una ley para todos, con el síntoma estamos ante una ley y un saber de cada uno y de cada una. De allí que nos oriente la pregunta por el partenaire del sujeto. ¿Cómo se presenta en cada partida? Y también,¿Qué lugar tiene el partenaire analista ante el padecimiento en relación con el partenaire en la vida?

Sexuación, es el nombre que damos a la compleja trama que determina la posición sexual, más allá de las identidades. La experiencia analítica pone en evidencia la función determinante para la sexuación, de un cierto azar, un encuentro con algo que no estaba escrito en ningún programa acerca de la sexualidad en cada uno. La contingencia es una constante en la elección del modo de goce. Es el encuentro temprano con una experiencia en el cuerpo, con ciertas palabras que tienen efectos de resonancia en el cuerpo y producen "efectos que son afectos", como dice Lacan. Esto implica que el goce sexual siempre se presenta de entrada, bajo forma traumática porque aparece en los intersticios de la trama significante. Es disarmónico.

Entonces, ¿cómo volver eficaz la invención singular respecto de la sexualidad?

Para Lacan, si bien hay solo la función fálica para inscribir la diferencia sexual a nivel simbólico, hay dos maneras de posicionarse o de inscribirse frente a la sexualidad: la lógica masculina que se rige por la premisa universal del falo, por el para todos y la excepción, y la lógica femenina que no se rige del todo por el falo y la excepción. Se puede decir que del lado femenino se está no toda sometida al régimen fálico aunque no deja de estar en relación con él. Esta imposibilidad estructural para poder alojar un universal de lo femenino, nos conduce a la lógica del no-todo.

Tratar de decir qué es ser hombre o mujer, cuando la diferencia entre los sexos no puede situarse del lado de la biología o del de las atribuciones sociales, nos pone en un aprieto: el psicoanálisis nos muestra que eso es imposible.

La rectificación registral del sexo ¿qué tratamiento ofrece a los sujetos?  ¿Agota la cuestión? El Derecho supone que todo es posible de regular por el pacto simbólico. Pero verificamos que hay algo que siempre escapa a la regulación de lo simbólico. Hay restos que retornan bajo la forma de síntomas.

El problema de tratar los cuerpos hablantes con el modelo del saber en lo real para todos igual, explota manifiestamente en el campo de la sexuación.  El tratamiento que un sujeto hace de su cuerpo, ¿qué incidencias tiene en la sexuación? ¿Qué lugar tiene el amor a partir de la elección sexuada?

Esta jornada nos invita a pensar, escribir y conversar sobre ello.

Ejes:

Variedades sexuales contemporáneas
Sexualidad infantil
Sexualidad púber y adolescente
La adolescencia síntoma de la sexualidad de la pubertad
¿Qué es la sexuación?
El sexo y la adoración del cuerpo
Incesto
La ciencia y las nuevas sexualidades
El derecho a la elección sexual y el Derecho aplicado a las nuevas
Sexualidades
Autismo y sexualidad
Adicciones y sexos

Bibliografía (clic aquí)

Comisión Científica:  Gustavo Stiglitz - Sabina Serniotti - Diego Villaverde

PROGRAMA (clic aquí)


 

Autor: Secretaría de la Sección